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Por José Luis López
A partir de la irrupción política de los neocom a finales del siglo XX se puede observar una tendencia a hacer políticas cortoplacistas en las que predomina la visión de hacerse con el poder e intentar mantenerse en él para las siguientes elecciones. Esto no refleja mas que la pérdida, cada día mayor, de la influencia del partido, o mejor dicho de la ideología del partido correspondiente. Sobre todo se nota en los históricos partidos de izquierda, para la derecha puede ser un proyecto a largo plazo.
Estos 20 o 30 años de política a corto plazo nos está llevando a que los gobiernos ya no trabajan ni hacen políticas en un horizonte medio o lalrgo, se trabaja a 4 años y la política exterior se reduce a lo mínimo. Y el problema no es que no se haga, es que ese vacío pasa a ser ocupado por otros "grupos" sociales. Conviene no olvidarse de que las empresas y sobre todo las grandes trabajan a 10 o 15 años como mínimo, y ya no digamos estamentos como puede ser la Iglesia que roza los proyectos a decenios. Es probable que la ideología neo conservadora introdujera esta tendencia de forma consciente y estratégicamente, beneficia y da poder a las grandes corporaciones de una manera que nunca tuvieron a lo largo de la historia reciente. Si esto es así, la izquierda cayó en la trampa, y está pagando las consecuencias de no haber reaccionado en su momento. En toda Europa el retroceso de la izquierda histórica es palpable, y convendría analizar con más detalle, si el famoso "efecto Obama" se debe o no a una reacción de la sociedad estadounidense a años y años de políticas ultraconservadoras. Puede ser que la solución sea la indicada al inicio: la recuperación de la ideología del partido como nexo entre los diferentes dirigentes, manteniendo una visión a futuro, o que simplemente haya que cambiar el sistema electoral parlamentario para que el trabajo a medio y largo plazo no desaparezca. Al menos convendría que la izquierda empezase a pensar en estos parámetros para que busque alternativas.
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